Deportes y niveles de glucosa: guía para entrenar con seguridad
El ejercicio físico es un pilar fundamental para tu bienestar, pero entender cómo se comporta la glucosa en el deporte es clave para mantener tu salud equilibrada.
Al realizar actividad física, tus músculos consumen energía y aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que ayuda a reducir la glucosa en sangre de forma natural (1). Sin embargo, para evitar descompensaciones o una bajada imprevista de glucosa, es necesario tomar precauciones sencillas antes, durante y después del entrenamiento.
¿Cómo prepararte antes de hacer ejercicio?
Antes de iniciar cualquier rutina, comprobá tu nivel de glucosa en sangre (1,2). El resultado te indicará cómo proceder dentro de un rango seguro (1):
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Menos de 100 mg/dL:
Es imprescindible consumir una porción de entre 15 y 30 gramos de hidratos de carbono (como una fruta u otra colación) antes de empezar (1).
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Entre 100 y 250 mg/dL:
Es el rango seguro para iniciar tu actividad física con total tranquilidad (1).
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Más de 250 mg/dL:
Asegurá niveles adecuados de hidratación y evitá realizar ejercicio en presencia de malestar o signos de deshidratación. Si el valor es igual o mayor a 300 mg/dL, debés postergar el ejercicio (1).
¿Qué comer y cuándo hacerlo?
Si tu sesión de ejercicio es prolongada, tené siempre a mano hidratos de carbono de absorción rápida (como bebidas azucaradas o sobres de azúcar para disolver en agua) (1). Esto previene bajadas rápidas de glucosa en sangre (hipoglucemia) durante el esfuerzo, permitiendo una reacción inmediata y apropiada (1).
La importancia de monitorear la glucosa durante la actividad
Monitorear tu glucemia mientras te ejercitas te permite anticiparte a los descensos de glucosa en sangre antes de sentir síntomas de malestar (1,2). Conocer la tendencia y la dirección de tus valores te facilita ajustar tu esfuerzo o realizar una ingesta a tiempo para mantenerte seguro (2,3).
Después de Hacer Ejercicio y Acompañamiento Profesional
¿Qué ocurre con los niveles de glucosa después de hacer ejercicio?
Es habitual que los niveles de glucosa continúen descendiendo después de realizar actividad física, existiendo el riesgo de experimentar hipoglucemias nocturnas tardías, especialmente si el ejercicio fue más intenso de lo habitual (1). Por eso, se aconseja monitorear tu glucemia al terminar la actividad y antes de irte a dormir para prevenir descompensaciones (1).
Acompañamiento profesional para entrenamientos intensos
Si planeás realizar práctica deportiva de alta intensidad o de larga duración, es fundamental contar con la orientación de tu equipo médico y expertos en diabetes (1). Un profesional ajustará de manera personalizada tus dosis de insulina o medicación y planificará tus esquemas nutricionales, garantizando que alcances tus metas deportivas sin comprometer tu estabilidad metabólica (1).
Moverte y hacer deporte de forma habitual es totalmente seguro y beneficioso. Con una planificación adecuada, un plan de alimentación adaptado y un seguimiento constante, mantendrás siempre el control.
1. Ministerio de Salud de la Nación (Argentina). Guía de Práctica Clínica Nacional sobre Prevención, Diagnóstico y Tratamiento de la Diabetes Mellitus Tipo 2 (DM2). Versión breve para el equipo de salud. Buenos Aires: Ministerio de Salud de la Nación; 2019 [acceso el 7 de agosto de 2026]. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/salud.
2. Dexcom, Inc. Guía de usuario D1+ (Manual del Sistema Dexcom ONE+). San Diego (CA): Dexcom, Inc.; 2025 [acceso el 7 de agosto de 2026]. Disponible en: https://www.dexcom.com.
3. Battelino T, Danne T, Bergenstal RM, Amiel SA, Beck R, Biester T, et al. Objetivos clínicos para la interpretación de los datos de la monitorización continua de glucosa: recomendaciones del Consenso internacional sobre el tiempo en rango. Diabetes Care. 2019 [acceso el 7 de agosto de 2026];42(8):1593–1603. Disponible en: https://doi.org/10.2337/dci19-0028.